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Comunidades de prácticas, aprendizajes y liderazgo

Te compartimos esta interesante nota, escrita por nuestro profesor David Martínez, docente de nuestras carreras de sector público.

Publicado: 18 noviembre, 2021
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Por David Martínez Lic. en Psicología y docente de Gestión de Recursos Humanos

De los líderes depende el aprovechamiento del aprendizaje de las personas, pero en especial las formas de aprendizaje que las personas tienen y pueden seguir desarrollando. De los líderes depende que las organizaciones primero aprendan para luego poder acompañar, más que “enseñar”.

Pero para que las organizaciones puedan ser “espacios o lugares donde las personas continuamente expandan su capacidad para crear y desarrollar nuevas maneras de pensar con acción colectiva” (Senge P., 2010), es necesario que los líderes trabajen en crear condiciones de posibilidad para que esto pueda suceder.

Necesario resulta reconocer que en la historia de las organizaciones las funciones de los líderes han estado focalizadas principalmente en las acciones de transmisión, formación o capacitación a los miembros de sus equipos, es decir en acciones de “enseñanza” y evaluación de esos contenidos instrumentales en el desempeño de las personas.

Las organizaciones inteligentes necesitan que esas históricas funciones den lugar de manera progresiva e incremental a las funciones que aseguran un aprendizaje eficaz de sus equipos y que este sea el resultado de un logro colectivo y metodológico apropiado a las formas de aprendizaje que las personas tienen y que puedan consensuar entre ellas.

Las organizaciones inteligentes no diseñan sus métodos y metodologías de aprendizaje en espacios o circunstancias aisladas de los miembros de la organización, sino que lo hacen con ellos. De aquí que los líderes son los responsables de hacer fértil este desafío y para eso deben preparar el terreno y estar permanentemente próximos a las personas para acompañarlas a sortear o superar los obstáculos que se presenten en el proceso.

Una organización inteligente es el lugar (físico) o el espacio (ambiente) donde las personas descubren cómo crear su realidad y a la misma vez, cómo modificarla (Senge, P., 2010).

El “crear condiciones internas” es el paso fundamental para lograr una organización inteligente.

Este paso es más bien un salto cualitativo del rol y función del liderazgo, como posición decisiva en la construcción de condiciones internas que permiten desarrollar habilidades sociolaborales colaborativas. De aquí surgen las Comunidades de Prácticas.

Liderazgos para Comunidades de Prácticas

Entendamos primero el concepto y propósito de las comunidades de prácticas. Fueron los antropólogos Jean Lave y Etienne Wegner quienes empezaron a divulgar este concepto, mientras realizan múltiples investigaciones en torno a la transmisión y aprendizaje de distintas artes y oficios.

Experiencias en las que se podían apreciar con mucha claridad las relaciones que se establecían entre un aprendiz y un maestro. Pero también se pudo analizar y confirmar que en estas “simples” relaciones se revelaban un entramado aún más complejo de relaciones sociales, por medio de las cuales se producía aprendizaje.

El concepto comunidad de práctica fue elegido en referencia a la comunidad que se presenta como un verdadero y “viviente curriculum” para el aprendiz. Los investigadores comprobaron que la estructura de una comunidad de práctica existía en muchos lugares y que también actuaban en espacios y sistemas no formales de la transmisión de artes y oficios.

Analizando distintas comunidades de prácticas, confirmaron que no se limitaba a la transmisión inicial de conocimientos y experiencias a novatos o recién iniciados, sino que su aplicación flexible llegaba al proceso de aprendizaje de cualquier miembro integrante de las sociedades y organizaciones investigadas.

En la actualidad la comunidad de práctica es una metodología y dispositivo que se aplica a diversos campos y situaciones: gobierno, educación, diseño organizacional, negocios, asociaciones profesionales, desarrollo de proyectos, etc.

En las organizaciones que se dedican al mundo de los negocios, este concepto está íntimamente vinculado con la gestión del conocimiento, ya que es considerado un factor crítico que necesita ser gestionado de manera estratégica.

Las comunidades de práctica proponen una nueva manera de enfocar la transmisión y producción del conocimiento porque están:

  • centrada en las personas,
  • en los recursos que la estructura de la organización tiene y puede proveer, y
  • en la capacidad de liderazgo para poder gestionar el aprendizaje entre las mismas personas

En la actualidad las comunidades de práctica ofrecen un importante valor agregado al desarrollo de capacidades fundamentalmente estratégicas para las organizaciones. Ellas potencian en las personas las capacidades de pensar y hacer con otros.

Podemos identificar una variedad de actividades muy distintas que abarcan las comunidades de prácticas. Esta metodología y dispositivo puede estar orientado a:

  • Buscar y compartir experiencias
  • Solucionar problemas
  • Sistematizar información
  • Reutilizar recursos
  • Coordinar y encontrar sinergias
  • Incrementar la confianza
  • Discutir desarrollos
  • Documentar proyectos
  • Organizar visitas de intercambios (workshop)
  • Mapear conocimiento
  • Rediseñar procesos y procedimientos
  • Identificar oportunidades comunes de desarrollo y mejoras

Las funciones claves de los líderes en las comunidades de práctica, como animadores y dinamizadores del intercambio mutuo de ideas y acciones, ósea de conocimientos y experiencias, les demanda un específico entrenamiento que los ayudará a desarrollar habilidades estratégicas para estas funciones.

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