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Carta abierta: Los Contadores ante la pandemia del Covid 19

Nota escrita por el Dr. Jorge Pérez, exdecano de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración de la UCC, y actual Director de la Maestría en Contabilidad y Auditoría.

Sin dudas que la salud de los seres humanos es lo que genera mayor angustia ante el flagelo de esta pandemia que hoy está azotando al planeta. Pero junto con ello, colateralmente se ha producido un impacto sobre las actividades económicas y el trabajo de las personas ante las cuarentenas obligatorias que obligan al distanciamiento social, que por cierto no está afectando a todos por igual.

Veamos lo que ocurre particularmente con el ejercicio profesional de los contadores. También en este caso, el problema no es el mismo para todos. Hay quienes desarrollan la actividad en empresas y otros en estudios profesionales. En este último ámbito, también puede diferir la manera en que se ven afectados de acuerdo a la rama de la profesión que están abordando.

Sin pretender englobar todos los casos, podemos observar que en una proporción muy elevada siguen realizando sus actividades normalmente a través de home working o teletrabajo, ya que la información en su enorme mayoría está digitalizada, muchos trámites no necesitan la relación personal y por otra parte, pueden contactarse con los datos de las empresas a través del acceso remoto. Evidentemente que hay cuestiones que se complican, por ejemplo cuando en una auditoría o pericia se necesita una verificación en el lugar, en cuyo caso se verá si puede ser reemplazada por otro procedimiento de comprobación, o en su defecto se aplazará para cuando la cuarentena haya terminado. Puede suceder también que resoluciones de organismos administrativos o judiciales se vean demoradas.

Sin dudas que cuando haya finalizado esta pesadilla, quedará el dolor profundo de la gran cantidad de pérdidas humanas, eso es invalorable y no puede ser reemplazado con nada. Pero desde el punto de vista de la profesión de los contadores habrá cambios que se acelerarán. Seguramente continuará la mejora de procesos a través de la informática con la menor intervención humana posible. Podrá ser optimizado el espacio físico, ya que habrá personal que hará su trabajo fuera de la oficina. Si pudiera haber quedado algo mínimo que hasta ahora no estaba digitalizado, seguramente a partir de este momento lo estará. En lo referido a reuniones con los clientes, se ha comprobado que la virtualidad ahorra costos y tiempo, evitando traslados que se pueden resolver con una reunión a través de la computadora.

Como suele decirse, toda crisis genera desafíos. Es posible que se activen más rápidamente los cambios que señalaba Openheimer1 en su recopilación de investigaciones sobre el efecto de la automatización en el trabajo. Habrá que estar muy atento para “subirse a la ola” y no quedar relegado, mientras que en lo inmediato se deberán redoblar esfuerzos apoyando a las organizaciones para ponerlas nuevamente en marcha, con esa herramienta poderosa que es la contabilidad o información financiera, que justamente se la ha llamado “el lenguaje de los negocios”. Llegará el momento en que los profesionales de la salud podrán tener un espacio para descansar y les tocará a contadores, administradores e ingenieros ponerse las empresas al hombro.

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[1] Openheimer, Andrés. “¡Sálvese quien pueda!”. Buenos Aires: Penguin Random House Grupo Editorial.

«La formación de hombres de ciencia, conciencia y compromiso constituye la misión de la Universidad Católica de Córdoba, misión que se inspira en el ideal ignaciano de superar constantemente los niveles de excelencia»