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Prueba de impacto: Token Economics y Sustainable Finance

Artículo de Sebastián Heredia Querro, Director Ejecutivo del Centro de Emprendedorismo e Innovación de la UCC y Director de nuestro curso de posgrado en Derecho Empresarial, publicado en la edición del 9 de diciembre de 2019 de La Ley.

Los signos de los tiempos indican que es esencial para la supervivencia humana agilizar y democratizar el proceso de inversión de impacto alineada a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), ampliando tanto la base de proyectos invertibles como de inversores. Para esta misión tan particular, la cadena de bloques está llamada a jugar un rol trascendental y quizás sea conveniente establecer un sand-box dedicado a negocios alineados con los ODS, que permita experimentar con instrumentos de financiación de proyectos sustentables.

I. Token economics y corporate finance

En un artículo publicado en este diario con fecha 10/07/2019 (1) se abordaron las cuestiones técnicas que rodean a las DLT, al blockchain y a la tokenización, y se pasó revista a los acelerados cambios de paradigma regulatorios y legislativos respecto a la codificación de smart contracts y a la emisión de tokens, tanto los nominados “utility” tokens —ICO— como los “security” tokens —STO—.

En esta nueva entrega el análisis se centra en un tipo particular de security token que, en opinión del autor, demanda inmediatos cambios regulatorios para acelerar su adopción y utilización masiva en el ámbito de las finanzas sustentables, para poder impulsar la agenda de los objetivos de desarrollo sostenible (“ODS”)(2).

Se propone analizar las nuevas posibilidades que ofrecen los blockchain-based green bonds, un tipo de STO caracterizado por la aplicación específica de los fondos recaudados y por su alineación a los ODS, que constituyen parte del objeto de estudio de las finanzas climáticas.

II. Acelerar las finanzas climáticas

Las finanzas climáticas, verdes o sustentables tienen como objetivo estructurar mecanismos de financiación para proyectos de mitigación, adaptación y resiliencia al cambio climático y que ayuden al cumplimiento de los ODS.

Desde esta nueva mirada, comienzan a pensarse y a diseñarse nuevos instrumentos financieros que incluyen un triple criterio de impacto: medioambiental, social y de gobierno corporativo, y bajo cuyo paraguas se incluyen actividades como fondos sustentables, bonos verdes, inversión de impacto, microfinanzas y créditos para proyectos sustentables (3).

Comienza a verse un flujo creciente de capitales comprometidos con iniciativas como los Principios para la Inversión Responsable (4) y la Declaración Mundial de los Inversores sobre el Cambio Climático (5). En efecto, durante 2018, las finanzas sustentables captaron inversiones por 167,2 billones de dólares, representando el 2% del total de fondos captados a través de bonos (6), una cifra que impresiona pero que es aún insuficiente y marginal.

Como una nueva subdisciplina del corporate finance, el auge de las finanzas climáticas puede vincularse a dos fechas relevantes: el 25/09 y el 12/12/2015, fechas en las que se suscriben los Objetivos de Desarrollo Sostenible y el Acuerdo Climático de París, respectivamente. Desde tales hitos, la comunidad de inversores del mundo desarrollado comienza a acelerar el “enverdecimiento” de sus carteras de inversión, generando una oferta de miles de millones de dólares en busca de este escaso tipo de proyectos.

Como contracara de este enfoque proactivo de smart & green money buscando globalmente proyectos “verdes”, también comienzan a avistarse enfoques reactivos, impulsados por reguladores e inversores cada vez más preocupados por el impacto social y medioambiental de sus inversiones. El reciente caso “Exxon Mobil” (7) sin dudas será el primero de muchos, muchos otros, en esta dirección.

En tal contexto, la Sustainable Digital Finance Alliance (“SDFA”), en colaboración con el HSBC Centre of Sustainable Finance, promueve la incorporación de tecnología para facilitar y potenciar los flujos de financiamiento para proyectos alineados con los ODS mediante la emisión de bonos verdes (8).

En línea con la SDFA, este artículo pretende promover el debate sobre las finanzas sustentables en la República Argentina, bajo la firme convicción de que el tiempo corre en contra de nuestra raza, y deben planificarse y tomarse drásticas decisiones en los próximos años, muchas de ellas por parte de empresas que están evaluando cómo financiar proyectos.

III. Los valores negociables SVS

Evidentemente, la iniciativa privada per se no puede ni debe cargar con todo el peso de mitigar el cambio climático: los riesgos deben repartirse con el sector público, y se requieren grandes esfuerzos regulatorios desde el sector público para incentivar fuertemente los flujos de capital hacia proyectos alineados con los ODS.

(...)

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