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Schiaretti y un discurso puente

El pasado viernes 1 de febrero se dio inicio al 141º periodo de sesiones de la Legislatura de Córdoba. Con ocasión de este evento pedimos a nuestro profesor José Emilio Graglia, analizar el discurso realizado por el Gobernador Juan Schiaretti.

Por José Emilio Graglia*

Según el mandato de la Constitución de Córdoba, el Gobernador de la Provincia, Juan Schiaretti, dio el discurso de apertura de las sesiones ordinarias de la Legislatura, el pasado 1º de febrero. Desde lo formal, este ha sido el último mensaje de su segundo mandato al frente del Poder Ejecutivo provincial. Políticamente, fue un puente a la continuidad.

Más allá de la rutina institucional, su mensaje se enmarca en un momento político muy particular. Faltan poco más de tres meses para que los cordobeses elijamos gobernador, vice y 70 legisladores que desempeñarán sus funciones por cuatro años a partir del 10 de diciembre. El mismo día, los capitalinos elegiremos intendente, vice y 31 concejales municipales.

Vale recordar que, después de tres mandatos de Eduardo César Angeloz (el tercero inconcluso) y uno de Ramón Bautista Mestre, ambos por el radicalismo, se inició una etapa política dominada por el justicialismo. José Manuel de la Sota tuvo dos períodos, fue sucedido por Juan Schiaretti, volvió por un tercero y otra vez fue sucedido por el mismo Schiaretti.

En los comicios a realizarse el próximo 12 de mayo, el actual mandatario provincial buscará su reelección. Estamos, pues, en uno de esos momentos que configuran una bisagra en la vida política. Como en la gran mayoría de las elecciones (nacionales, provinciales o municipales), las posibilidades se reducen a dos: puede perder o ganar el oficialismo.

De perder, concluirá un ciclo político iniciado dos décadas atrás, nada menos. De ganar, como parecen indicar las encuestas, empezará el final de ese ciclo, ya que el gobernador no podrá optar por otra reelección y, por lo tanto, la era De la Sota – Schiaretti llegará a su fin, indefectiblemente, 24 años después de haberse puesto en marcha.

En ese contexto, el discurso del gobernador dio cuenta de las principales realizaciones de la gestión provincial y de los proyectos a concluirse durante el tiempo restante. Sabiendo que las encuestas (propias y ajenas) muestran un elevado nivel de aceptación, el mandatario habló con la impronta de un gobernante exitoso y la táctica de un candidato en campaña.

En su condición de dirigente nacional del Peronismo no Kirchnerista, Schiaretti no se privó de hablar de la «tremenda crisis» que sufre el país ni de responsabilizar al gobierno que preside Mauricio Macri. Asimismo, propuso «dejar atrás la grieta» y reivindicó la defensa de los intereses de Córdoba y de los cordobeses como «la marca registrada» de su gobierno.

Obviamente, los oficialistas lo aplaudieron, sin ninguna autocrítica. En el otro extremo, los opositores lo criticaron, sin ningún reconocimiento. Como parte de la perversa lógica de la política argentina, los oficialistas dicen que todo está bien y los opositores creen que está todo mal. Blanco o negro, como si no hubiera grises, claros y oscuros.

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[*] José Emilio Graglia es profesor de nuestra Especialización en Dirección de Organizaciones Públicas y de nuestro Diplomado en Gestión Públicas. Es Licenciado en Ciencia Política y Abogado. Además, cuenta con tres títulos de Doctor en Derecho y Ciencias Sociales, Gobierno y Administración Pública, y en Política y Gobierno.

«La formación de hombres de ciencia, conciencia y compromiso constituye la misión de la Universidad Católica de Córdoba, misión que se inspira en el ideal ignaciano de superar constantemente los niveles de excelencia»