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Comprender y orientar del mejor modo posible el mercado

Palabras del P. Dr. Alfonso Gómez sj, Rector de nuestra Universidad, durante el acto de de entrega del título de Doctor Honoris Causa de la Universidad Católica de Córdoba al Dr. Carlo María Gallucci.

 

Autoridades invitadas; Vicerrectores; Decanos; Directores; Profesores; estudiantes y amistades, muy buenas tardes.

Entregar la máxima distinción académica que da la Universidad al Doctor Carlo Gallucci es una profunda alegría debido al reconocimiento personal que tengo de él por los valores que comparte, manifestados en su trayectoria de responsabilidades académicas y empresariales.

El Dr. Gallucci es un especialista en mercado y, también, internacionalización en la educación superior, capaz de alentar a una visión global a partir de una gran experiencia vital por la cantidad de proyectos internacionales en los que se vio involucrado.

Tal experiencia de ciudadano del mundo con profundo compromiso con la capacitación de ejecutivos es una garantía más de su aporte a la Universidad tanto desde la docencia; como la investigación o la solución de problemas concretos de las empresas.

Creo oportuno compartir con Ustedes una alabanza y una advertencia de la doctrina social de la Iglesia sobre el mercado. Con lo que mostraríamos, una vez más, la pertinencia del esfuerzo educativo y de investigación de la Universidad Católica de Córdoba cuando tiene en cuenta no sólo la técnica de cada ciencia sino también la finalidad, es decir, su sentido ético.

La reflexión práctica de la Iglesia sobre la sociedad a partir de la revelación y la razón sostiene el aporte positivo del mercado. “El libre mercado es una institución socialmente importante por su capacidad de garantizar resultados eficientes en la producción de bienes y servicios. Históricamente, el mercado ha dado prueba de saber iniciar y sostener, a largo plazo, el desarrollo económico”.

El aliento no puede ser ingenuo. Es decir, no se trata de la aprobación o el apoyo a cualquier forma de ejercer la libertad o de orientar las relaciones dentro del mercado. La doctrina social de la iglesia se opone a la “cosificación”, con la posibilidad del descarte, de la persona humana al considerarla un objeto más del mercado:

“… la libertad, en ámbito económico, debe estar regulada por un apropiado marco jurídico, capaz de ponerla al servicio de la libertad humana integral: «La libertad económica es solamente un elemento de la libertad humana. Cuando aquélla se vuelve autónoma, es decir, cuando el hombre es considerado más como un productor o un consumidor de bienes que como un sujeto que produce y consume para vivir, entonces pierde su necesaria relación con la persona humana y termina por alienarla y oprimirla».

Para aclarar la afirmación podríamos profundizar en la capacidad del ser humano en encontrarse a sí mismo o realizarse como co-creador mediante el trabajo subjetivo. Que es lo contrario a ser un objeto más de un proceso en el que participa pasivamente, en el que no puede ejercer la plenitud de su libertad y creatividad, por lo tanto se “aliena”. Para precisar el término deberíamos recurrir, al menos, a la teología; la filosofía; la sociología y la psicología. Para la relación con la ley y la ética, al derecho y a la filosofía. Una escuela de negocios es privilegiada al pertenecer a una Universidad que atiende a tantas áreas del saber como la Universidad Católica de Córdoba.

La multidisciplinariedad y la transdisciplinariedad son necesarias para atender a los problemas y a las oportunidades del tiempo presente. Desde los problemas de la salud hasta los ambientales que pueden ser una oportunidad, como los residuos sólidos urbanos; desde la logística de la producción a la posibilidad de compartir conocimientos sobre la química necesaria para la elaboración de alimentos o fármacos; desde cómo hacer posible la aplicación de nuevos modos de enseñar hasta el modo de mejorar la eficiencia energética. Todo necesita una cuota de mejora en el modo de administrar los recursos, en el modo de relacionarse con el mercado.

A la vez, quienes conocen el mercado deberán aprender de las ciencias y técnicas particulares porque, la comprensión mutua es condición de posibilidad de la solución de los complejos problemas socio-ambientales del tiempo presente. Nos encontramos ante nuevos esfuerzos colaborativos; ante nuevas posibilidades que dependen de no sólo de los factores técnicos externos sino de profundas decisiones que hagan capaces a las personas de generar los lenguajes comunes ante tanta diversidad de conocimientos.

Los procesos colaborativos de la Universidad en nuevas carreras; en formación continua; en investigación y servicios tecnológicos multidisciplinares son una muestra de la capacidad y la posibilidad concreta de distinguirnos como Universidad abierta a lo complejo, capaz de generar sinergias que superen la engañosa tendencia al individualismo y a la centenaria inercia positivista de la división cerrada del conocimiento.

El testimonio y las reflexiones del Dr. Gallucci señalarán la apertura necesaria para enfrentar la complejidad. A la vez, el Dr. Carlos mostrará que atender a la parte más necesitada de la sociedad no distrae en su finalidad a una escuela de negocios, sino que la pone en un mejor contacto con la realidad y la ennoblece.

En síntesis, gracias Dr. Carlo Gallucci por sus aportes para comprender y orientar del mejor modo posible el mercado; gracias por aceptar nuestra distinción y bienvenido al cuerpo de Doctores de la Universidad Católica de Córdoba.