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La aceleración del cambio

Nota escrita por la Dra. Miriam Rojas, directora de nuestra Especialización en Dirección Estratégica de Recursos Humanos, sobre la gestión del talento en la cuarta revolución industrial.

 

Los cambios siempre han existido y generado avances para la humanidad. Actualmente, al parecer sin retroceso, el cambio se acelera fundamentalmente por la tecnología, el tiempo para el análisis disminuye y las soluciones siguen siendo para ayer.

La pregunta central sería ¿Cómo afecta esta dinámica exponencial a las organizaciones y a quienes las integran?

Lo que anticipaban futurólogos especialistas respecto al trabajo ahora no es novedad. Surgen nuevas necesidades estructurales acompañadas por reconversión de roles. Lo pronosticado es obviedad y la realidad, como se preveía, nos está superando.

Entramos a la Cuarta Revolución Industrial. "Estamos al borde de una revolución tecnológica que modificará fundamentalmente la forma en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos. En su escala, alcance y complejidad, la transformación será distinta a cualquier cosa que el género humano haya experimentado antes" (Schwab, director ejecutivo del Foro Económico Mundial, 2016).

Los entornos son más turbulentos, diferentes actores intervienen, lo aprendido y experimentado, parece no ser suficiente. Se exige velocidad de respuesta sin tregua para la suficiente preparación. Así, se va alterando la organización, el pensamiento gerencial y el accionar de los mandos medios tiene que superar exitosamente pruebas para la urgente evolución. Se requiere poner en funcionamiento nuevos diseños con alta capacidad de gestión y un clima laboral que minimice el daño del estrés por las exigencias que experimentan los colaboradores. Crece la incertidumbre, ambigüedad y amenaza de los cambios. La contracara de este escenario es la oportunidad para la mejora.

La mirada para analizar tiene que ser sistémica, intervienen varios factores que influyen en el clima laboral y en el individuo. Se pueden identificar debilidades en el manejo de temas referidos a la estructura, calidad, tecnología, reconocimiento e incentivos, trabajo en equipo, etc. La cultura organizacional (en expresión simple, la forma en cómo se hacen las cosas) puede convertirse en la base de toda innovación y fuente de ventaja competitiva. Este enfoque parece ser un tema abstracto para algunos empresarios, pero si se analiza en profundidad, es un punto de apalancamiento poderoso.

Diversos autores y/o estudios de investigación detectan que el Liderazgo tiene significativa incidencia en los resultados del clima laboral. Potenciar a los responsables con herramientas colaborativas sobre competencias conversacionales es una alternativa válida. Por no extraña coincidencia ha comenzado a resurgir y/o a renovarse las líneas de intervención a través del coaching, que pueden aplicarse en conjunto con la psicología organizacional, las neurociencias y los cuidados preventivos de la salud.

Buscar desarrollo en el exterior (tecnología, mercado, etc.) no es suficiente para un líder y sus equipos, se impone un doble enfoque entre lo digital y la corriente espiritual.

Asimismo, todos estos aspectos sensibles pueden medirse, ya no deben tratarse como secundarios y tienen que formar parte de los tableros de control de las organizaciones.

En definitiva, ante la potencia del cambio se identifica, en una lectura a gritos, la necesidad de volver a valores que permiten alinear las competencias de las personas para responder a las exigencias de la organización, pero también a la esencia del Ser.

El nuevo sentido sería acompañar esta desafiante etapa con una estrategia dirigida a la gente, la revolución del talento 4.0.