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El desafío de los “millennials”: ¿adaptarse o adaptarlos?

Los “millennials” pusieron en crisis a las organizaciones. No permanecen en el tiempo, cuestionan a sus jefes y priorizan lo personal. 

Nota publicada en la edición impresa del domingo 27 de agosto de La Voz del Interior.

 

¿Las organizaciones deben cambiar su estructura y su cultura en función de las características y de las exigencias que plantean las nuevas generaciones de trabajadores? Ante esto hay, por lo menos, dos respuestas: sí y no.

En el ámbito laboral conviven por lo menos cuatro grupos de personas pertenecientes a diferentes generaciones.

Están los baby boomer , que nacieron después de la Segunda Guerra Mundial, en la cual abrevan muchos jerárquicos. La siguiente fue la generación X. A ellos les siguieron los millennials (generación Y), que crecieron con el cambio de siglo, y ahora se vienen los centennial , el grupo que tiene hasta 18 años.

Los millennials pusieron en crisis a las organizaciones: no permanecen largo tiempo como sus mayores, priorizan la calidad de vida, no dejan de lado sus intereses personales ni por más dinero, exigen ser escuchados y tenidos en cuenta y cuestionan a los jefes.

Para Marcelo Álvarez, socio y consultor de Servicios Institucionales, las organizaciones deben replantear sus estructuras porque, de lo contrario, perderán gente talentosa y mejor preparada para el siglo 21 que sus predecesores.

“Los millennials son el emergente de un nuevo contexto social, que invita a los líderes de las empresas a repensar el negocio; a romper las jerarquías de valores; a redefinir políticas, permisos y procedimientos desde las áreas de recursos humanos”, explica.

En este marco, asegura que esto pasa también en los clubes y en las familias.

“Los millennials son ambiciosos, no son hippies ni utópicos, quieren hacer dinero, pero no están dispuestos a trabajar en la forma taylorista como se hace en Córdoba. Hay que escucharlos, no juzgarlos”, reflexiona.

Hay que seducir

En cambio, Norbert Monfort y Francisco Loscos, profesores de la Esade, la escuela de negocios de Barcelona, aseguran que las organizaciones no deben cambiar, sino encontrar los drivers (dispositivo) para integrar a los millennials .

“El empresario no puede organizar el negocio en función de las personas que necesita y debe encontrar la manera de conectar a los jóvenes con la empresa. Esa conexión entre persona y organización se hace con políticas y con liderazgo, si no, habría que armar a todas las empresas como organizaciones millennial o centennial ”, advierte Loscos.

Para los especialistas españoles, la clave es encontrar la manera de convencer al millennial para que dé lo mejor de sí mismo durante el tiempo que esté en la empresa.

“Están las culturas organizativas y eso cuesta mucho cambiarlas, (porque) están en el ADN de la empresa, que no hay que cambiarlo. Pero hay que empezar a desaprender algunas políticas que antes nos trajeron al éxito y que ya no valen. Por ejemplo, crear entornos más seductores para que los jóvenes se comprometan”, resalta Monfort.

Loscos agrega: “El millennial transforma el viejo compromiso de estar eternamente en la compañía por el de dar todo mientras esté en la empresa. El empresario no puede esperar que se quede siempre y tiene que aceptar que se quieren mover”.

En algo coinciden: “Los empresarios deben aprender a desaprender”, dice Monfort; “el management tiene que despertar, no es el mundo que uno estaba acostumbrado a vivir”, añade Álvarez.